Cómo seducir a una mujer

🐁DATOS DE ESTUDIO AHORRATIVO EDICIÓN FARMACITY:

2020.07.30 09:25 bychettu 🐁DATOS DE ESTUDIO AHORRATIVO EDICIÓN FARMACITY:

✅FULL-ACTUALIZADO: INTRO; A mis 23 años y nivel rata top de mujer laburante independiente de diseño con salario básico fluctuante, hice un resumen de todo lo que observo en páginas web ,tiendas online que frecuento. En esta edición (ahh) les dejo datos de Farmacity REALES que observé, estudié ,volví a observar y por supuesto, compré. Va a ser largo y completo; como no estás [email protected] a nada así en tu vida , tomate algo , sentate y lee 😺💸
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Abrazos ratescos 🐁
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2019.07.10 18:42 LaTabernaDeRol [Recuento de Campaña] El Error de Odín - Parte 1/??

Misión 1: Pistas

El viento susurra afilado entre los árboles, el invierno recién está comenzando y una fina capa de nieve cubre la región. Harvard, un pueblo desolado por la reciente tragedia. Una extraña explosión irrumpió en medio de la noche en la Gran Casa, incendiándolo todo a su paso y borrando los rastros del objeto más importante que custodia el poblado: El Ojo de Odín. Lo único que quedó como muestra de que alguien o algo se lo llevó, son unas puntas de flecha de obsidiana. Eso es todo lo que saben los guerreros que son llamados por la Earl del pueblo, una semiorca llamada Reinn. No da muchas más explicaciones, la convocatoria es austera, el objetivo es ambicioso: Recuperar lo que fue robado. Todos saben lo que significa esa casi gema preciosa para Harvard. No solo es un símbolo de prestigio y poder, es el resguardo contra lo que se alza en la oscuridad, es la historia misma alrededor de la cual el pueblo fue creado.Aparece un grupo de tres desconocidos asignados al mismo grupo. No se conocen entre sí, pero saben lo que se dice de ellos:
Renald, un semielfo de la ciudad. Se vendió a una cofradía de ladrones para vengarse del Tío, el tipo que gobierna el bajo mundo de la Capital. Entró a propósito a la prisión de Grenmar para recuperar un supuesto mono de jade… por su puesto que por culpa del tal Tío, quien secuestró a la perra del semielfo, Branca. Con el objetivo de planear un rescate maestro, se unió a la Cofradía de los Cuchillos Punzantes. Básicamente, un sinvergüenza.
Beltari, una tiefling que hizo un pacto con un tal Zaranoth. Trabajó sus años mozos en un burdel “para conseguir experiencia” lo que le trajo sus mañas: A cada enemigo que mata le saca un diente como recuerdo. Estuvo un tiempo petrificada en la casa del Señor, siendo adorno de jardín. Pero al parecer tiene un lado cálido, porque se ha escuchado que le regala comida a niños de la calle. Siempre y cuando tengas cómo arreglar una afrenta (joyas o ropa bonita), no sentirás su ira. Básicamente, una sádica pirómana.
Guthrar, un semiorco de pasado dudoso. El sujeto al parecer llegó al templo de Heimdall en harapos y cubierto de sangre humana, previamente habían atacado con la horda una caravana de inocentes en las que se tuvo que ver cara a cara con un paladín. Se dice aprendiz de paladín, pero tiene escrito el nombre de Gruumsh por toda la cara.
Reinn les entrega tres puntas de flecha y tras darles las indicaciones, los despide del lugar. Renald y Beltari deciden regatear un poco la paga que van a recibir por la misión, y cuando intentan planteárselo… recuerdan que están hablando con una muy malhumorada semiorca. Reculan y los tres emprenden viaje.Sobre ellos se cierne rápido la noche, arman una desprolija fogata y el semielfo rápido como sus cuchillos deja bien en claro que no confía en ninguno, y los otros dos parecen pensar similar. De hecho, el semiorco les remarca que él se quedará las flechas por si las dudas.A la mañana siguiente detectan la presencia de un poltergeist, pero deciden esquivarlo y seguir de largo. Continúan en silencio, el paisaje árido se abre frente a ellos. De repente notan a un sujeto en el medio del camino. Beltari les dice que está haciendo un ritual.
Antes de que pudieran reaccionar, unos esqueletos comandados por el tipo aparecen desde la tierra. Guthrar falla los dos primeros golpes: Pierde un hacha (que golpea el cuerno de su compañera tiefling, afrenta que nunca olvidará aunque el semiorco le regala su capa) y una lanza, cuando pasa por entre las costillas del undead. Renald, rápido y certero, le lanza flechazos al brujo. Beltari, aún recibiendo hachazos en los cuernos y siendo paralizada por un esqueleto guerrero de frente, logra carbonizar al enemigo. El semielfo le lanza uno de sus estoques al semiorco para que se defienda, mientras es perseguido por un esqueleto, pero logra darle alcance al brujo y darle un golpe final.
Cuando termina el combate, entienden que estaban sobre un cementerio. Beltari aprovecha y le saca el foco arcano de nigromancia al brujo y un collar con cuernos.

Durante el día llegan a una aldea, Kelinhar. Ahí hablan con algunos elfos y conocen al Earl del lugar, un tal Arfast: Un tipo muy orgulloso que dice no tener idea sobre el ataque a Harvard. Para conseguir información, la tiefling intenta seducir al acompañante del Earl pero resulta ser su pareja. Así que dan por perdido el intento y se van a la taberna del lugar. Aquí es donde se encuentran con Thormund, o Piedra para los amigos, un enano que como solo sabe hablar el idioma de su raza, no se comunica con nadie más del lugar. El sujeto sin embargo parece muy cómodo con el grupo y rápidamente los ayuda. Por preguntar con desconfianza a los lugareños, se enteran que tiene una pequeña granja a las afueras del pueblo, Renald decide seguirlo para corroborar datos y el tipo no parece esconder nada.
Antes de que se vayan del pueblo, el enano les sirve un tazón de guiso de pollo y termina sumándose a la party. Viajaron unas horas más y en la entrada de un pequeño bosque se sentaron a descansar. Ahí Beltari aprovecha el tiempo para hablar con el enano mediante un hechizo. Piedra no lo puede creer, se le cae una lágrima: Después de tanto tiempo sin hablar con nadie… Mientras parlotean, cocina con lo que llevaba en su mochila.
El enano les cuenta un poco sobre él. Hace un año que no puede hablar con nadie, su grupo anterior lo abandonó mientras dormía y eran del desierto, un lugar que hasta el momento los tres solo habían escuchado mencionado en leyendas. Piedra intentó advertir al pueblo hacia el que están yendo ahora de un supuesto nigromante, pero como nadie le entendía, terminaban ignorando sus advertencias. La tiefling le explica que su magia dura una sola hora y Piedra se puso contento igual porque al menos iba a poder hablar una hora al día con alguien. El grupo sigue finalmente y Piedra, aunque no le entendían nada, siguió hablándoles alegre.

Cruzaron los bosques hasta llegar a una parte de hielo congelado, encontraron unas huellas ahí pero no supieron identificar de qué eran. El camino los llevó a un bosque de pinos y finalmente al pueblo de Burfet. Es un pueblo al pie de las montañas donde las construcciones están metidas en la roca, es de difícil acceso. Parecía construído por enanos, con edificios de ladrillos y buenos cimientos. Lo primero que hizo el grupo fue ir al mercado para averiguar si ahí se conseguían esas flechas. Más que un par de vendedores no encontraron, todos les recomendaron lo mismo: Hablar con el Earl. Renald y Guthrar aprovecharon para aprovisionarse con armas, pero cuando Piedra intentó comprar un casco el vendedor se mostró enojadísimo y le subió el precio. En una jugarreta, Beltari distrajo al hombre y Renald le robó el casco para dárselo al enano.
Al Salón Principal entran Beltari y Renald, Guthrar se queda afuera con Piedra, el enano saca un barril, le da un golpecito y se hace más grande, ahí se queda a esperar. La warlock y el rogue conocen adentro al Earl Tyrik, un humano. Junto a él, una figura enorme con una armadura completa y un sospechoso hombre de capucha. Le preguntaron por las flechas y les dijo que un grupo las había venido a comprar hacía un año. El de capucha se metió “Ellos vienen con el enano” y en ese momento el Earl pareció cambiar un poco. Les dijo que les iba a averiguar más, que volviesen por la noche pero con el enano y el paladín también, que se había quedado comprando provisiones.
Sospechando absolutamente de todo, los cuatro parten hacia la taberna del pueblo. Era un pequeño establecimiento con un tabernero, una cocinera y pocas mesas. Renald se acercó al dueño mientras escondían al enano y Coco, como se llamaba el pseudo cantinero, les contó de Burfest: Estaban desesperados porque al parecer los enanos habían escarbado en la montaña y liberado una peste. Se fueron sin dejar rastro y sin hacerse cargo, por eso hay tensión con los de su raza. En ese momento un borracho de una mesa llena de hombres se levantó, al parecer indignado y ofendido, reclamándole disculpas al grupo. Con la paciencia de la que fue capaz, Guthrar se levantó y le pidió disculpas para que dejara de joder y sus dos compañeros no lo aniquilen. El tabernero siguió. Luego de que la peste matara a mucha gente, un sanador apareció para liberarlos de la enfermedad y la muerte. Beltari y Renald le pidieron indicaciones y así descubrieron dónde estaba el sanador.
Mientras, un hombre había entrado a la taberna con el brazo herido. El paladín lo curó con su magia, pero en vez de recibir agradecimiento, el chabón que se llamaba Carlos se fue corriendo asustadísimo.
Detrás de él salen los cuatro y lo siguen camino hacia la montaña. Por todo el pueblo ven que los símbolos de dioses y templos sagrados están tachados o destruidos, y ni el paladín ni el enano se sienten muy bienvenidos en el lugar. Llegan a una bifurcación: A la derecha yace la pequeña casa del sanador y a la izquierda sigue la montaña. Se dirigen hacia la izquierda y encuentran la entrada toda derrumbada a una cueva. Ahí encuentran restos de minerales y maquinaria enana, Beltari le pregunta a Piedra al respecto y le dice que hay seguro una entrada secreta a la mina. Terminan volviendo hacia el sanador.
Por precaución, Guthrar y Piedra se quedan en la bifurcación mientras Beltari y Renald hablan con el sanador. Tanto la tiefling como el semielfo ven adentro de la casa distintos tipos de cráneos dispersos por ahí. En tanto, en el camino Guthrar y Piedra ven a una mujer que se les acerca poco a poco tosiendo. Les hacen señas a los otros para que se apuren y la warlock decide distraer al sanador para que el rogue se esconda dentro de la casa.
La tiefling vuelve con sus otros dos compañeros y el semielfo presencia todo el proceso de sanación de la mujer, una luz verde envuelve al curandero y parece absorber algo de ella. Cuando el viejo despacha a la mujer totalmente curada, sube por una escalerita y el rogue aprovecha para explorar. Hay una puerta trampa en el piso. Es lo primero que le comenta a la party cuando los encuentra. Así que los cuatro deciden investigar más luego de reunirse con el Earl. Guthrar usa su sentido divino y les confirma las sospechas: Hay algo malvado en la casa del sanador.
Enano y paladín permanecen afuera. Beltari va con el Earl y Reni va con Capucha. Rápidamente el rogue descubre que Capucha es de los suyos y se ponen a hablar en pillo-slang. Lo que la warlock va entendiendo a medida habla con el Earl, es que al parecer se están preparando para algún combate… porque hay muchos hombres en la habitación con armas. Y que insisten en saber dónde están el enano y el paladín. Reni por su parte averigua que Capucha está en una búsqueda personal, quiere una gema que tiene el Earl. Con sus ágiles movimientos de rogue, el semielfo le saca el guante y descubre que tiene una mano de cerámica. El Earl los termina echando a ambos porque se cruza con Beltari. La tiefling le remarcó varias veces que el sanador es muy sospechoso y terco como mula, Tyrik le dice que nunca escucha la lengua guiada por demonios.
Con el enojo superando su cansancio salen de vuelta hacia el sanador y terminar de una vez con todas las cosas. Golpean la puerta y exigen ver al viejo, pero como nadie contesta, Guthrar baja la puerta de una patada. No hay rastros del viejo. Renald encuentra trampas en la trampilla y las desarma. Abajo encuentran una escalera muy bien construida hecha por la mano de enanos: Parece la entrada secreta a la mina. Antes de que puedan entrar, unas llamas verdes estallan y se ve al sanador envuelto en fuego verde. Les exige que se vayan. Obvio que no, papu, sos boleta. El ex sanador ahora nigromante levanta unos zombis y FIGHT FIGHT FIGHT. Decapitan al sanador y la luz ilumina las paredes de la mina: Hay un montón de enanos encadenados, heridos, enfermos, famélicos… Piedra se larga a llorar.
Sin pensarlo, ayudan a sacarles a todos las cadenas y uno a uno, van liberándolos. Lo que descubren a medida trabajan, es que los enanos tenían todas las enfermedades y heridas que supuestamente el sanador curaba. Beltari medita para recuperar su hechizo y así poder comunicarse mejor con todos los enanos. El pueblo de los enanos nunca se había ido ni había levantado ninguna peste, todo había sido culpa del nigromante. Rápidamente y gracias en su mayoría a Piedra, ya están cocinando para los enanos, hay camillas para los heridos y están todos libres.
Deciden pasar la noche ahí. Los enanos dejaron en claro que quieren volver a su hogar en las montañas. Al otro día, los enanos ya habían construído camas para los enfermos, Piedra les entrega un cofrecito con piedras y monedas para que se aprovisionen, pero el pueblo enano tiene miedo de ir al pueblo. Les explican que ellos vendieron obsidiana a seis sacerdotes elfos, con símbolos de ojos tachados y a partir de ahí empezaron sus problemas.
El grupo sale dispuesto a dejar las cosas en claras con el Earl. Esta vez entran todos, Renald se acercó a Capucha y Guthrar lo escolta. Atrás permanecen Beltari y Piedra. Renald intenta hablar pacíficamente, explicarles que los enanos no eran las causas de todos sus males y que los podían, de hecho, ayudar a construir la empalizada para proteger el pueblo, pero el Earl Tyrik cabeza de termo le dijo que era muy conveniente que ellos hayan aparecido de la nada y hayan solucionado todo. El Earl de la nada les pregunta por el sanador y como el grupo no contesta, se armó el quilombo. FIGHT FIGHT FIGHT.
Los primeros en actuar fueron los ladrones, que se abalanzaron hacia delante, rápido como el rayo Renald lo amenaza a Capucha diciéndole que, sino los frena, le iba a cortar el brazo bueno. Ambos terminan enredándose en combate, bloqueándose los golpes con extrema destreza. Mientras rogue contra rogue pelean, Guthrar volcó la mesa para usarla de escudo y se enfrenta al Earl. Beltari está en aprietos, una pelea en espacio cerrado no es muy efectivo para su magia, y la figura con la armadura gigante se le abalanza. Piedra se interpone y antes de que puedan herirlo, en un ataque de ira orco, Guthrar parte a la mitad al Earl de un hachazo. La armadura gigante se quedó quieta, como si hubiera sido controlada por Tyrik y Capucha inmediatamente soltó el estoque. El ladrón, que se presenta con su nombre real: Ogni, le recuerda a Renald que solo quería la gema con la que el Earl controlaba a la armadura, pero descubren que el golpe del paladín la partió. Renald le ofrece los pedazos que quedan y Capucha los acepta.
Ahora no saben que hacer. El Earl en teoría ahora es Guthrar, pero el semiorco no quiere saber nada con esto. Beltari llama a reunir al pueblo, que no entiende qué carajos pasó. Son el rogue y la warlock los que le explicarán al resto de la gente de Burfest lo que pasó. Pero lo importante, una vez estuvo contado todo, era determinar quién gobernaría. El único que parece querer ser Earl es un pelotudo de la multitud, lo descartan al toque y le preguntan, sin vueltas al pueblo, quién es la persona en la que más confían: La panadera responden todos al toque. Así la convierten en Earl, y para que la mujer se quede tranquila, le explican que gobernar básicamente es como llevar una cocina adelante. El pueblo de los enanos y el pueblo de Burfest quedan conviviendo y ayudándose mutuamente, de la mano de Sinmik el Earl de los enanos y Signi, la Earl de Burfest.
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2019.02.07 03:21 bestnewsoftheworld Los 10 Misterios De Cómo Seducir A Una Mujer

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2019.01.09 04:45 caradebalde Bromas Telefónicas

Empezamos, como todo el mundo, haciendo bromas telefónicas inocentes. Cuando los teléfonos eran negros, a disco y del Estado. Las llamábamos ‘cachadas’ y eran tan antiguas como el invento de Graham Bell. Había una gran variedad de métodos, pero casi todos tenían como objeto molestar a un interlocutor desprevenido; sacarlo de las casillas, desubicarlo. Con el Chiri nos convertimos en expertos cuando promediábamos el secundario. Éramos magos al teléfono. Pero entonces ocurrió una desventura que nos obligó a abandonar el profesionalismo. Una historia que aún hoy me recuerda que llevo la maldad dentro del cuerpo.
Las primeras cachadas infantiles siempre tienen como víctima a personas que se apellidan Gallo. En la guía telefónica de Mercedes había nueve señores con ese fatídico apellido y los llamábamos a todos, uno por uno.
—Hola, ¿con lo de Gallo?
—Sí —decían del otro lado.
—¿Está Remigio?
—Acá no vive ningún Remigio.
—Disculpe, entonces me equivoqué de gallinero —y cortábamos, muertos de la risa.
Existían docenas de estas bromas básicas, y siempre nos las copiábamos de hermanos mayores o primos que ya se dedicaban a otras más elaboradas. Como se comprende, las primeras incursiones en el oficio buscaban sólo la propia risa: una carcajada limpia que no causaba grandes molestias a la víctima. Ah, ojalá nos hubiésemos quedado en ese punto muerto de la infancia, donde no existen la maldad y la culpa. Pero no: debíamos avanzar, y avanzamos.
En los pueblos chicos siempre circulan rumores, informaciones y datos sobre la existencia de vecinos propicios a las cachadas. Vecinos a los que llamábamos ‘chinches’. Se trataba de una clase de señor mayor que, ante una broma telefónica, desataba toda la fuerza de su ira y era incapaz de colgar el teléfono. Alrededor de los diez o doce años, nos llegó una información de primera mano: había que llamar al señor Toledo y decir la palabra clave.
—Hola, ¿hablo con lo de Toledo?
—Sí.
—¿Está “cornetita”?
Ésa era la contraseña para que el señor Toledo, que tenía la voz aguda y estridente, comenzara a insultarnos con frases llenas de palabras groseras, resoplidos desopilantes y desenfrenados neologismos. Nos poníamos el Chiri y yo en el mismo auricular e imaginábamos a Toledo en su casa, en calzoncillos, con los cachetes de color borravino y sacando humo por las orejas. Cuando, a los diez minutos, su diatriba perdía la fuerza y sus pulmones el aire, sólo era necesario decir “pero no se enoje, cornetita” para que todo comenzara otra vez. Era el desiderátum.
Pero el niño crece, y con él madura también la ambición, la estructura dramática y —aún dormida— gana forma la maldad. Con el Chiri no tardamos en aburrirnos de invisibles Gallos y Toledos, que sólo eran voces incorpóreas detrás de un cable, y nos pasamos al nivel de las cachadas en tres dimensiones, que tenían como víctimas a sujetos presenciales.
A las siete de la tarde, el pelado de enfrente comenzaba a cerrar su negocio para volver a casa, sin haber vendido nada en cinco horas de aburrimiento. Nosotros podíamos verlo, resignado, desde la ventana del comedor. Cuando el pelado bajaba la persiana pesadísima del local, justo antes de poner el candado, lo llamábamos por teléfono. El pobre hombre, que no quería perder una venta, se desesperaba y abría otra vez la persiana, corría hasta el fondo del negocio y, al quinto o sexto timbre, decía jadeante:
—Alfombras Pontoni, buenas tardes.
Colgábamos.
Al rato lo veíamos otra vez, humillado y vencido, cerrar la persiana gigante; le costaba el doble. Su vida era una mierda, se le notaba en los ojos y en la curvatura de la espalda. Entonces el pelado escuchaba otra vez el teléfono dentro del local. “Si el que ha llamado antes llama ahora, quiere una alfombra con urgencia”, pensaba el comerciante, y otra vez le bombeaba el corazón, y otra vez levantaba la persiana, otra vez corría hasta el fondo, y otra vez decía ‘alfombras Pontoni, buenas tardes’, con un hilo de voz.
Colgábamos. Colgábamos siempre.
Un día repetimos el truco tantas veces, pero tantas, que al enésimo llamado falso el pelado no tuvo más remedio que decir ‘alfombras Pontoni, buenas noches’.
Hubiéramos seguido así hasta el final de los tiempos, pero un año después nos dimos las narices contra el futuro. Al primer llamado, el pelado Pontoni sacó del bolsillo un mamotreto con antena y dijo “hola”. Se había comprado un inalámbrico.
La llegada de la tecnología, antes que amilanarnos, propició nuevos métodos de trabajo. Cuando en casa tuvimos el segundo teléfono (uno con cable, otro no) con el Chiri inventamos la telefonocomedia, que era una forma de cachada a dos voces con receptor pasivo. Consistía en llamar a cualquier número y hacer creer a la víctima que estaba interrumpiendo una charla privada.
VICTIMA: —¿Hola?
CHIRI (voz de mujer): —...claro, pero eso es lo que te gusta.
VICTIMA: —¿Diga?
HERNAN (voz masculina): —Lo que me gusta es chuparte el culo.
CHIRI: —Mmmm, no me digas así que me se ponen las tetas duras.
VICTIMA: —¿Quién es?
HERNAN: —Yo lo que tengo dura es la poronga, (etcétera).
El objetivo de este reto dramático era lograr que el interlocutor dejara de decir “hola” y se concentrara en nuestra charla obscena, como si se sintiera escondido debajo de una cama de hotel. Cuanto mejores eran nuestras tramas, más tardaba la víctima en aburrirse y colgar. Fue, supongo, un gran ejercicio literario que nos serviría —en el futuro— para mantener a los lectores atrapados en la ficción de un relato. Una tarde, después de diez minutos de telefonocomedia, una de nuestras víctimas comenzó a jadear, y nos dio asco.
Con dieciséis años, o diecisiete, ya podíamos considerarnos profesionales del radioteatro. Habíamos ganado en pericia escénica, en impronta y, sobre todo, en naturalidad de reflejos. El Chiri y yo faltábamos a las clases vespertinas de gimnasia y nos encerrábamos en casa con dos o tres teléfonos, un grabadorcito Sanyo y algunos elementos para generar sonidos de lluvia, de tráfico, de incendio, de ventisca. También teníamos a mano claras de huevo, por si era necesario cambiar los matices de la voz.
No nos hacía falta hablar entre nosotros: nos comunicábamos con gestos y miradas, como locutores de radio detrás del vidrio. Hacíamos magia. Éramos capaces de mandar a un desconocido a la Municipalidad a buscar un impuesto inexistente, seducir a la secretaria de un médico hasta enamorarla, hacer sonar la sirena de los bomberos en el momento que se nos ocurriera y convencer al kiosquero de la Diecinueve casi esquina Treinta que estaba saliendo en directo para una radio de Luján.
Nos creíamos dioses, y quizás por eso tocamos fondo en el cenit de nuestra gloria.
Promediaba el año ochenta y ocho. Lo recuerdo porque ya usábamos relojes digitales para cronometrar nuestras hazañas. Era de noche y mis padres no estaban en casa. Hacía horas que, con el Chiri, jugábamos un juego apasionante: hacer durar a la víctima en el teléfono a cualquier precio. Cuando te convertís en un profesional de la cachada volvés a lo básico, a lo simple. El mecanismo del juego era llamar a cualquier número y sacar una conversación de la nada. El reloj corría desde el “hola” y hasta el “clic” de cierre.
Esa noche Chiri llevaba una performance ideal: había logrado una conversación de diecisiete minutos y doce segundos con una señora, diciéndole que hablaba desde la tintorería. Tuvieron una charla graciosísima sobre el planchado en seco y acabaron cantando “Nostalgias” a dúo. Chiri la paseó por donde quiso, con guiños magistrales y toques de genialidad. Era imposible que yo pudiera superar esa maniobra.
Tiré los dados. Me salió el 24612. Marqué el número. Chiri tenía el cronómetro en la mano y me miraba cancherito. Cuando la voz de una vieja dijo “hola” comenzó a correr el segundero.
Yo había desarrollado una técnica, una marca de la casa, que sólo usaba en momentos clave. Era un sistema muy arriesgado que consistía en poner una voz masculina estándar, atónica, pausada, y provocar que la víctima adivinase mi identidad. Aquella noche, en la que sería la última cachada de mi vida, utilicé este método.
—¿Quién habla? —preguntó la vieja después de mi “hola”.
—Lo que faltaba —dije— ¿Ya ni de mi voz te acordás?
Eso era un peón cuatro rey. La apertura clásica. Generaba del otro lado sensación de familiaridad. Siempre hay un sobrino que ha crecido y le ha cambiado la voz, o un ahijado; siempre.
—No sé —dijo la vieja—. ¿Con quién quiere hablar?
—¡Con vos, boludona! Jugada arriesgadísima.
Yo estaba sacando la reina al medio del tablero. Muy poca gente del entorno de una vieja le dice “boludona”. Pero si quería superar el tiempo de Chiri, tenía que actuar como un kamikaze. Funcionó:
—¿Daniel! —dijo ella, en ese tono intermedio entre la interrogación y la exclamación. El tono se llama deseo.
La entonación del nombre propio me dio un millón de pistas. Daniel no era un sobrino, ni un ahijado, porque el grito de la vieja había sido estremecedor. No podía ser más que un hijo. Posiblemente, único. Y ese mismo dato me llevaba a otra cosa: el hijo vivía lejos y no era muy dado a llamar a su madre. Me tiré de cabeza:
—¡Claro, mamá! ¿Quién va a ser?
—¡Dani, Danielito! —sollozó la vieja, mientras Chiri, en silencio, se sacaba de la cabeza un imaginario sombrero, rendido ante mi jugada.
Ahora, el tiempo corría de mi parte. Me fui a caminar con el inalámbrico, para que Chiri no intentara hacerme reír con gestos. Él se quedó escuchando desde el fijo. En cinco minutos supe que Daniel vivía en el sur (“¿y hace frío ahí?”, preguntó la vieja en pleno septiembre) y también que la relación entre ellos no había sido, en los últimos años, muy afectuosa.
—Papá hubiera querido que estuvieses en su entierro.
—No es fácil, mamá. Hay heridas abiertas, la vida no es tan simple.
Supe que Daniel tenía una esposa, la Negra, y dos hijos. El más chico, Carlitos, no conocía a su abuela. Supe también que la ciudad en la que vivía Daniel era Comodoro Rivadavia, y que trabajaba en una fábrica de televisores. A los doce minutos de charla, cuando ya todo estaba encaminado para superar el récord del Chiri, la vieja empezó a sospechar algo, comenzó a hacer preguntas ambiguas, y debí improvisar.
—¿Pero cómo es que te escucho tan cerquita, nene? —quiso saber ella, y entonces no tuve opciones.
—Mamá —dije, sorprendido por mi crueldad—. Estoy acá, en la Terminal.
Del otro lado escuché un silencio, y después un llanto contenido. Me di vuelta buscando los ojos de Chiri, que me miraba pálido. No sonreía. Yo sentí, por dentro, la pulsión de la maldad. La sentí por primera vez en la vida. Estaba en el estómago, en el pito y en el cerebro al mismo tiempo, como una santísima trinidad diabólica. Con un gesto, le pregunté a Chiri qué tiempo llevaba. Dieciséis minutos.
—No llores, viejita —dije.
—¿Habías venido ya otras veces a Mercedes? —me preguntó con la voz rota— A veces sueño que venís, de noche, y que no pasás por casa...
—No. No, no... Es la primera vez que vengo, te lo juro. Pero no quería aparecer así, de golpe. Por eso te llamé.
—¡Hijo! —gritó ella, desgarrada— ¡Colgá y apurate, vení, vení!
Casi diecisiete minutos, hacía falta algo más. Cuando supe lo que iba a decir, mi puño izquierdo se cerró. Ahora creo que la maldad ya me había invadido. Creo que no era yo el que hablaba. Eso que no sabemos qué es, eso que nos hace humanos y horribles, ahora estaba enquistado en mí y yo era su marioneta.
—Tengo que hacer un par de cositas antes, y después voy a casa —dije— . Escucháme, mamá. ¿Me hacés canelones? Estoy muerto de hambre.
—Claro, Dani.
—Siempre extraño tus canelones.
—Apurate, yo ahora te hago.
—Un beso.
—Chau, nene. Estoy toda temblando, apuráte.
Y la mujer colgó.
Lo miré a Chiri, que tenía la vista en el suelo. No me miraba, supongo que no podía verme a la cara. Ni siquiera se acordó de parar el cronómetro, así que tampoco supimos quién ganó.
Estuvimos un rato largo en los sillones, sin decirnos nada.
Media hora más tarde entendimos que en alguna parte de Mercedes había una casa, que en esa casa había una mesa, y que en esa mesa ya humeaba un plato caliente. Nuestra infancia tardía, aquella ingenuidad, supimos entonces, iba a durar hasta que se enfriaran los canelones de Daniel.
Autor : Hernán Casciari

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2018.09.27 08:08 nohaciafalta Cómo tener novia si eres tímido 🤭 😻 Seducir a una mujer con Lenguaje Corporal *sale mal*

Cómo tener novia si eres tímido 🤭 😻 Seducir a una mujer con Lenguaje Corporal *sale mal* submitted by nohaciafalta to u/nohaciafalta [link] [comments]


2018.05.15 08:38 albedrio Es tan humillante.

Por supuesto que apoyamos la lucha de las mujeres, pero es nuestro deber señalar las posibles disfunciones. ¿Por qué este moralismo jurídico en algunas personas del #MeToo? Sobre todo cuando no se puede resolver un problema así con soluciones jurídicas. ¿Hasta qué punto hay que establecer reglas para ello? Ahora, una de las reglas políticamente correctas para la seducción es la siguiente: ya que las mujeres están presionadas para decir "sí", cuando se está en medio de una interacción sexual ambas partes deberían tener el derecho a dejarlo en cualquier momento. Pero mis amigos, hombres y mujeres, me repiten cómo el consentimiento sexual puede ser usado de manera brutal. ¿Puede uno imaginarse algo más brutal esto que hacían algunos ex amigos míos a los que odio?: Seducir a una mujer y cuando ella está caliente, siendo vulgar, mojada, decir que cambiaron de opinión, que lo sienten y que se van. Es tan humillante.
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2018.05.15 08:36 albedrio . Es tan humillante.

Por supuesto que apoyamos la lucha de las mujeres, pero es nuestro deber señalar las posibles disfunciones. ¿Por qué este moralismo jurídico en algunas personas del #MeToo? Sobre todo cuando no se puede resolver un problema así con soluciones jurídicas. ¿Hasta qué punto hay que establecer reglas para ello? Ahora, una de las reglas políticamente correctas para la seducción es la siguiente: ya que las mujeres están presionadas para decir "sí", cuando se está en medio de una interacción sexual ambas partes deberían tener el derecho a dejarlo en cualquier momento. Pero mis amigos, hombres y mujeres, me repiten cómo el consentimiento sexual puede ser usado de manera brutal. ¿Puede uno imaginarse algo más brutal esto que hacían algunos ex amigos míos a los que odio?: Seducir a una mujer y cuando ella está caliente, siendo vulgar, mojada, decir que cambiaron de opinión, que lo sienten y que se van. Es tan humillante.
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2018.05.15 08:35 albedrio Es tan humillante.

Por supuesto que apoyamos la lucha de las mujeres, pero es nuestro deber señalar las posibles disfunciones. ¿Por qué este moralismo jurídico en algunas personas del #MeToo? Sobre todo cuando no se puede resolver un problema así con soluciones jurídicas. ¿Hasta qué punto hay que establecer reglas para ello? Ahora, una de las reglas políticamente correctas para la seducción es la siguiente: ya que las mujeres están presionadas para decir "sí", cuando se está en medio de una interacción sexual ambas partes deberían tener el derecho a dejarlo en cualquier momento. Pero mis amigos, hombres y mujeres, me repiten cómo el consentimiento sexual puede ser usado de manera brutal. ¿Puede uno imaginarse algo más brutal esto que hacían algunos ex amigos míos a los que odio?: Seducir a una mujer y cuando ella está caliente, siendo vulgar, mojada, decir que cambiaron de opinión, que lo sienten y que se van. Es tan humillante.
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2018.05.15 08:30 albedrio . Es tan humillante.

Por supuesto que apoyamos la lucha de las mujeres, pero es nuestro deber señalar las posibles disfunciones. ¿Por qué este moralismo jurídico en algunas personas del #MeToo? Sobre todo cuando no se puede resolver un problema así con soluciones jurídicas. ¿Hasta qué punto hay que establecer reglas para ello? Ahora, una de las reglas políticamente correctas para la seducción es la siguiente: ya que las mujeres están presionadas para decir "sí", cuando se está en medio de una interacción sexual ambas partes deberían tener el derecho a dejarlo en cualquier momento. Pero mis amigos, hombres y mujeres, me repiten cómo el consentimiento sexual puede ser usado de manera brutal. ¿Puede uno imaginarse algo más brutal esto que hacían algunos ex amigos míos a los que odio?: Seducir a una mujer y cuando ella está caliente, siendo vulgar, mojada, decir que cambiaron de opinión, que lo sienten y que se van. Es tan humillante.
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2018.05.15 08:07 albedrio ¿Aún a costa de recibir críticas, como en los temas relacionados con el feminismo?

Por supuesto que apoyamos la lucha de las mujeres, pero es nuestro deber señalar las posibles disfunciones. ¿Por qué este moralismo jurídico en algunas personas del #MeToo? Sobre todo cuando no se puede resolver un problema así con soluciones jurídicas. ¿Hasta qué punto hay que establecer reglas para ello? Ahora, una de las reglas políticamente correctas para la seducción es la siguiente: ya que las mujeres están presionadas para decir "sí", cuando se está en medio de una interacción sexual ambas partes deberían tener el derecho a dejarlo en cualquier momento. Pero mis amigos, hombres y mujeres, me repiten cómo el consentimiento sexual puede ser usado de manera brutal. ¿Puede uno imaginarse algo más brutal esto que hacían algunos ex amigos míos a los que odio?: Seducir a una mujer y cuando ella está caliente, siendo vulgar, mojada, decir que cambiaron de opinión, que lo sienten y que se van. Es tan humillante.
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2017.10.03 16:11 CirculoSecreto2017 Ligar en un chat.

Encuentra la manera correcta para seducir una mujer en un chat.
Hoy estuviste en el parque teniendo un agradable paseo cuando te encuentras con una chica linda y tuviste una conversación agradable con ella. Piensas que había una conexión real entre ustedes dos y supones que ella pensó así también. Definitivamente quieres verla de nuevo por lo que tomas una oportunidad y pides su número. Estabas saltando arriba y abajo en el interior cuando ella le dio a ambos intercambiaron contactos, pero ahora usted no sabes qué hacer. Todo lo que tienes es un teléfono con su número de contacto dentro y ahora te estás preguntando "¿Cómo seducir a una chica en el chat?"
Encuentra la estrategia en nuestro blog del Círculo Secreto (https://elcirculosecreto.com/chat-caliente/)
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2016.11.13 18:25 PuaMx Creencias Erróneas

Al día de hoy habrás recibido ya bastantes consejos sobre cómo ligar y cómo conquistar chicas. Probablemente tu mamá, tu tía, tu abuelita o alguna amiga te habrán dicho los clásicos: – Tienes que ser muy lindo y tierno con ella – Cómprale regalos y sé muy detallista – Cumple todos sus antojos – Sólo sé tu mismo
Y seguramente ya te habrás dado cuenta que todos esos consejos pocas veces funcionan. ¿Sabes a dónde te llevarán? … exacto, directo a la “Friendzone”. Y te preguntarás, ¿cómo es posible que no funcionen si esos consejos vienen directamente de mujeres? ¿Me han mentido? Y la respuesta es NO. Sus consejos son sinceros, pero esa es sólo su respuesta consciente, es lo que ellas “creen” que quieren. Sin embargo, a un nivel inconsciente las mujeres buscan: Liderazgo, Seguridad, Intensidad emocional, un protector, entre otras cosas.
Ahora entiendes porque a los hombres tiernos y lindos los dejan como amigos y terminan saliendo con el chico rudo y aventurero que les ofrece protección y emociones fuertes. Suena ilógico pero así es en realidad.
Por eso es importante, para aprender a seducir, primero eliminar todas las creencias previas que nos han plantado acerca de la seducción y tener una mente abierta dispuesta a reaprender todo desde cero.
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2015.06.13 08:22 absentvoyager El arte de la estrategia.

Cuando conoces los principios del Arte de la Estrategia, nada hay que no puedas conocer. La mejor victoria es vencer sin combatir.
Tal vez tu mujer te manipula
Las herramientas de trabajo de la manipulación sexual femenina son la seducción, la adulación, el engaño, el fraude, la falta de disponibilidad y las insinuaciones, todas ellas palancas de astucia para doblegar a los hombres a su voluntad.
¿Sabes una cosa? Las mujeres no juegan limpio, especialmente cuando quieren conseguir algo que se interpone entre ellas y sus objetivos
Las mujeres se depilan, se tiñen, se pintan, pasan hambre, eliminan abdomen, se agrandan los pechos, y eliminan sus arrugas por una razón: para adquirir poder sexual sobre los hombres.
Una mujer nunca se entrega emocionalmente a un hombre a menos que tenga algo que pueda explotar. La manipulación sexual es fundamentalmente deshonesta y por su propia naturaleza está diseñada para engañar a los hombres y controlarlos.
Por desgracia, en nuestra sociedad, a las mujeres se les permite abusar de su poder sexual. Se les permite hacer alarde de su sexualidad, y aun así dicen ser víctimas. Se les permite explotar y sacar provecho de las inclinaciones naturales de los hombres en la industria del entretenimiento para adultos. Se les permite vestir seductoramente con vestidos escotados y pantalones vaqueros ajustados sin temor a las consecuencias sexuales.
Se les permite seducir a los hombres vaciando sus billeteras y sin que haya ninguna preocupación de juicio o censura moral. Se les permite a coquetear y seducir en el lugar de trabajo, y luego lloran por sufrir "acoso sexual" cuando un hombre responde de acuerdo con sus imperativos biológicos.
Se les permite usar el sexo para su beneficio - y también retirarlo - cuando les conviene y luego esconderse tras una versión interesada de feminismo cuando llega el momento de pagar el precio.
El deseo sexual de un hombre es honesto
En su esencia, el impulso sexual masculino es honesto, limpio, abierto y desinhibido. Pero en las manos de la manipulación de las mujeres, se convierte en el peor enemigo del hombre porque lo convierte en un baile de marionetas sin sentido al son de una mujer. Impulsado ciegamente por la testosterona, los hombres sacrifican su poder masculino en el altar de explotación sexual femenina.
Nosotros pagamos la cena, sus compras de ropa, toleramos sus muy variables estados de ánimo, dejamos a nuestros amigos, y nos acurrucamos en el sofá viendo un DVD de romántico y pastelón, todo con la esperanza de echar un polvo.
Eso es un tonto manipulado para hacer exactamente lo que otra persona quiere: Traducción: cuando un hombre en su lujuria entrega su poder masculino a una mujer, ella lo llama un "gentleman".
No es bonito. De hecho, es una vergüenza.
Los trucos femeninos de manipulación son legendarios, y no tienen aspecto de parar a corto plazo. ¿Sabes una cosa? Las mujeres no juegan limpio, especialmente cuando quieren conseguir algo que se interpone entre ellas y sus objetivos. Los trucos femeninos de manipulación son legendarios, y no tienen aspecto de parar a corto plazo, lo que significa que hay una alta posibilidad de que tendrás que enfrentarte en algún momento con los trucos de tu pareja.
Ya sea que ella esté buscando el perdón o conseguir un favor, puedes apostar lo que quieras a que ella intentará usar cualquier truco para conseguir lo que quiere. Aunque no se puede evitar que ella intente jugar sucio, tú puedes detectar el engaño e incluso anular sus acciones manipulativas.
Sigue leyendo para descubrir conocer los trucos que las mujeres no quieren que conozcas así como la manera que tienes de escapar a estos trucos femeninos de manipulación.
Lágrimas
Todas las mujeres saben que llorar es la manera más fácil de hacer que un hombre se sienta incómodo. Todos hemos sido testigos de hombres que conceden automáticamente cualquier petición sólo para hacer que las lágrimas se detengan. Las niñas ya aprenden este truco de manipulación femenina temprana: los padres conceden regalos a las hijas que tienen lágrimas en los ojos y los maestros de escuela perdonan una mala conducta de la niña que sabe usar unas convincentes lágrimas.
Contraataque: Cuando se presenta una mujer llorando fuera de una escena traumática real, es una buena idea no hacer ni caso de esta situación si tienes serias dudas sobre su sinceridad. No se puede negociar con lágrimas, así que evita hacerlo.
Sobornos y recompensas
Cualquier mujer con la que estés relacionado va a tener una idea bastante buena de lo que te saca de tus casillas y de lo que te interesa, Es decir, en este truco de manipulación femenino, cuando ella quiera algo de ti, sabrá exactamente cómo atraerte. Puede venir hacia ti con la promesa de entradas para un concierto del que has estado hablando, un artículo de lujo que has estado mirando o la siempre popular negociación sexual (sobre todo si hay un extra de atención oral, trajes traviesos o actos generalmente prohibidos). Mientras que a los hombres se les acusa de prometer el mundo a una mujer en la cama, las mujeres son conocidas por prometer el mundo para casi todo lo demás.
Contraataque: El mejor plan de ataque es cambiar las tornas y eliminar su capacidad para atarte a base de promesas o recompensas a cambio de tu cumplimiento. Si es un soborno de dormitorio, prueba a reducir sus intentos de conseguir llevarte a la cama o reaccionar a su sexualidad, lo que interrumpiría el poder que utiliza para conseguir lo que ella quiere. ¿Es grande la promesa de regalos tentadores? Reduce el consumo de comidas de lujo fuera de casa y dile que estás ahorrando para algo. Ella tendrá que retroceder en cuanto vea que tú prefieres declinar su soborno.
Adulación
Los egos son entes fascinantes, pues tienen una mente propia y a menudo responden tanto a la adulación más sincera como a la alabanza más genérica. Una mujer que te colma de alabanzas - puede tratarse de tu apariencia, tus habilidades amatorias, tu trabajo, de lo que sea -, sin duda, obtendrá beneficio de ti y de tu buen humor y tal vez un poco más de lo habitual en cuanto a indulgencia o apreciación. ¿Cuál es la recompensa para ella? Ya te sientes apreciado y respetado, así que ella se da cuenta de que estarás más dispuesto a acceder a sus peticiones o demandas.
Contraataque: Es difícil no querer creer en la adulación, pero presta atención a los patrones. Si no recibes elogios en toda la semana y de repente estás abrumado por ellos justo antes de que ella te pida algo, es hora de hacer caso omiso de lo que dice y juzgarla por sus acciones. Si ella es una aduladora constante y está haciendo un juego inteligente y hábil, intenta estar de acuerdo con ella cuando te felicite en vez de darle las gracias por ello o actuar demasiado agradecido. Ella acabará con los elogios excesivos si piensa que ya no te hacen efecto.
Usar a tus amigos
Una mujer muy astuta buscará ir directa a la fuente para dar rienda suelta a sus trucos de manipulación femenina, al único lugar que tú tienes para tus ideas y apoyo: a tus amigos. En una noche de fiesta con tus amigos podría aprovecharse de momentos a solas con ellos para dejar caer pistas acerca de lo que está en su mente, qué le podría gustar e ideas de las cosas que harían feliz. El objetivo aquí, por supuesto, es simple. Si te juntas con tus amigos en busca de ideas en los días previos a Navidad o a su cumpleaños, tus amigos simplemente pueden imitar su lista de regalos deseada y explicada por ella con anterioridad.
Contraataque: podrías rebajarte a su nivel y hacer lo mismo con sus amigos. En lugar de centrarse en ideas de regalos, consigue que sus amigos vean el lado de tus argumentos o que estén de acuerdo contigo en asuntos generales de tu relación. Si sus amigos pelean por ti con tus argumentos, ella habrá perdido su sistema de apoyo para "confesarse". Ten cuidado con esta estrategia, a veces esta táctica de manipulación te puede ocasionar una crisis, por lo que no debes usar este truco a la ligera.
Provocar celos
Si está tratando de conseguir algo, una mujer no vacilará en usar sus trucos de manipulación femenina y emplear la participación de los demás para lograrlo. Si ella trata de ser demasiada coqueta con ciertos empleados o acepta bebidas de desconocidos en un bar, te mostrará que otros la encuentran deseable. Lo usará como un recordatorio de que tú no eres el único en la ciudad. Ella supone que si tú sientes el riesgo de perderla, es posible que tengas que trabajar un poco más para asegurarte de que continúa contigo. Con suerte, el resultado es un hombre un poco más indulgente o suficientemente inestable para darle lo que ella quiere.
Contraataque: No te sugeriría que a cambio trates de darle celos, ya que probablemente no vale la pena las molestias. Es mejor hacer caso omiso a sus intentos, y si ella flirtea con alguien delante de ti simplemente pregúntale después cualquier cosa intrascendente, haciendo caso omiso de la escena o sin pensar en reprenderla. Si te alteras, ella ha ganado
Retirada
Si ella no está recibiendo lo que quiere, puede retroceder y estar menos disponible, ocupada o menos locuaz que de costumbre. Apartándose de ti espera que, en tu mente, te estés preguntando acerca de su paradero y sobre su compromiso contigo (otro de sus trucos de manipulación femenina). Si te sientes excluido de su vida, puedes comenzar a temer que ella se olvide de ti, y entonces será más probable que ella haga que te doblegues a su voluntad en asuntos espinosos para consolidar vuestra relación y mostrar tu compromiso hacia ella.
Contraataque: preguntarle de forma simple y directa si todavía quiere tener una relación contigo. Estará obligada a admitir que la falta de disponibilidad o la falta de comunicación es una táctica y no un síntoma de problemas de una pareja real.
Hacerse la tonta o la indefensa
Las mujeres saben que a los hombres les encanta ser unos caballeros de brillante armadura para su princesa. Es un mecanismo psicológico que permite a los hombres que se sientan incluso héroes. Por lo tanto, incluso si ella es perfectamente capaz de hacer algo por sí misma, sabe que hacerse la tonta o la desamparada señalará a su caballero para que venga a caballo para salvarla cada vez que ella quiere o necesita algo. Además, para ti es difícil enojarte o frustrarte con ella cuando te está dejando sentirte superior y confiado con estas dos claves de esta táctica pasiva-agresiva.
Contraataque: Si bien hay momentos en los que realmente podría necesitar ayuda, el problema aparece cuando se convierte en la norma. Hay una gran diferencia entre ayudar cuando es necesario y hacerlo a tiempo completo. Siéntete libre para ayudar cuando sea necesario, pero asegúrate de contar con su ayuda en lugar de hacerlo todo tu solo mientras ella se limita a sentarse y a tomar ventaja sobre ti. Prueba algunas pequeñas burlas lúdicas sobre ella y de su incapacidad para hacer algo. Ella ya sabrá que no has picado y se activará su orgullo, lo que te garantizará que reducirá sus peticiones innecesarias para que le ayudes.
Conclusión
A nadie le gusta un juego amañado, y lucha justa debe ser una prioridad, por eso tienes todo el derecho del mundo a defenderte si tu mujer comienza a tratar de sacar de la chistera algunos trucos de manipulación femenina. Todo depende de ti para decidir con cuál de sus trucos puedes vivir y con cuáles no. Corta de raíz antes de que todo se descontrole. Mantente alerta y fuerte, la manipulación sólo funciona con los que optan por hacer caso omiso de las señales. Y ahora ya las conoces.
Retomar el control
Pero hay una solución simple: dejar de permitir que se salga con la suya. Las mujeres son como niños malcriados y tú tienes que ponerte forme y empezar a poner límites.
Aquí hay algunos consejos que te ayudarán a poner freno a la manipulación sexual femenina.
1/ Ser fiel a ti mismo
Si quieres ir a ver una película de acción en lugar de una romántica, díselo. Si ella no quiere ir, y luego vas tú solo, ella irá cogiendo la idea. Esperemos que en el futuro vayáis logrando un espíritu de compromiso.
2/ Deja de pagar por su financiación
La vida social sólo permite el abuso de su poder sexual si sigues demostrando que ella te puede explotar y salirse con la suya usando su astucia femenina. Tú debes cambiar todo esto.
3/ Fija firmemente los límites en el dormitorio
Rompe su control en el terreno sexual. Insiste en que el sexo también es cuando tú lo deseas, no sólo cuando ella quiere. Otra opción es negarle sexo cuando tú quieras, que vea que no la necesitas sexualmente, que no eres dependiente de ella.
4/ Estar preparado para perderla
Cuando pongas fin a su manipulación, te despreciará, te menospreciará, te gritará e incluso puede hacer que te conviertas en un tonto aún más dócil. Pero es mejor deshacerse de ella que pasar más tiempo siendo un voluntario para su manipulación sexual.
5/ Mantente firme
Ésta es tu mejor defensa, negarse a ser manipulado. Reclama sus derechos de hombre y sal de su vida. Encontrarás a alguien mejor.
Decide qué tipo de mujer quieres
Depende de vosotros, chicos. La relación debe ser de colaboración, equilibrada, no de una mujer interesada y de un pardillo. Debe basarse en la honestidad y en la igualdad, no se trata de la mujer aproveche tu deseo sexual natural para obtener lo que ella quiera.
En última instancia, debes defender tus derechos como hombre y no dejarte manipular por las artimañas femeninas.
Mateo FitzGerald es el autor de Sex-Ploytation y colaborador en programas de radio de costa a costa en los Estados Unidos y en Canadá
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